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	<title>Comentarios en: La gastronomía española en la TV de EEUU</title>
	<link>http://www.blogalimentacion.com/2007/08/09/la-gastronomia-espanola-en-la-tv-de-eeuu/</link>
	<description>Hostelería, vinos, franquicias, catering, novedades,... toda la actualidad del sector alimenticio</description>
	<pubDate>Wed, 19 Nov 2008 03:56:13 +0000</pubDate>
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		<title>Por: BlogAlimentación</title>
		<link>http://www.blogalimentacion.com/2007/08/09/la-gastronomia-espanola-en-la-tv-de-eeuu/#comment-25196</link>
		<pubDate>Thu, 05 Jun 2008 16:22:28 +0000</pubDate>
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					<description>¿Por qué no nos escribes un artículo sobre esto? Si te apetece: info[arroba]magnoliartmedia.com</description>
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		<title>Por: Juan B. Viñals Cebriá</title>
		<link>http://www.blogalimentacion.com/2007/08/09/la-gastronomia-espanola-en-la-tv-de-eeuu/#comment-25194</link>
		<pubDate>Thu, 05 Jun 2008 16:02:40 +0000</pubDate>
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					<description>El Club Molt Distingit Cuiner, impulsor y custodio  de la genuina y tradicional cocina valenciana y  por lo tanto de la española, no quiere  dejar pasar la oportunidad de reconocer el altísimo servicio prestado a la emergente cocina española por esa generación de  excelsos profesionales de los fogones. Por lo tanto pedimos muy sinceramente que desaparezca todo enfrentamiento entre la cocina tradicional o la moderna, sea tecnoemocional, sea del estilo que se quiera. Demandamos con urgencia, por el buen nombre de nuestra loada gastronomia, se disperse con prontitud el actual fuego cruzado entre los más acreditados  fogones españoles.- 
Juan B. Viñals Cebriá.-Presidente.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>El Club Molt Distingit Cuiner, impulsor y custodio  de la genuina y tradicional cocina valenciana y  por lo tanto de la española, no quiere  dejar pasar la oportunidad de reconocer el altísimo servicio prestado a la emergente cocina española por esa generación de  excelsos profesionales de los fogones. Por lo tanto pedimos muy sinceramente que desaparezca todo enfrentamiento entre la cocina tradicional o la moderna, sea tecnoemocional, sea del estilo que se quiera. Demandamos con urgencia, por el buen nombre de nuestra loada gastronomia, se disperse con prontitud el actual fuego cruzado entre los más acreditados  fogones españoles.-<br />
Juan B. Viñals Cebriá.-Presidente.
</p>
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		<title>Por: Juab B. Viñals Cebriá</title>
		<link>http://www.blogalimentacion.com/2007/08/09/la-gastronomia-espanola-en-la-tv-de-eeuu/#comment-22140</link>
		<pubDate>Thu, 27 Dec 2007 20:11:24 +0000</pubDate>
		<guid>http://www.blogalimentacion.com/2007/08/09/la-gastronomia-espanola-en-la-tv-de-eeuu/#comment-22140</guid>
					<description>A TODOS LOS QUE SE INTERESAREN  POR LA GENUINA  PAELLA VALENCIANA.

FUNDAMENTO DE LA PAELLA VALENCIANA 
(Fragmentos)
Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción total o parcial, por cualquier medio, sin autorización escrita del autor Juan B. Viñals Cebriá. Inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual, V.- 1-08-2007.

Según podemos  saber por medio de la Agencia Valenciana del Turisme.-La gastronomia valenciana está basada históricamente  en,- "Los diez libros de agricultura del famoso Columela, el Libro de Cocina del romano Apicio, las Etimologías de San Isidoro (siglo VIII), el Libro de Cocina Hispano- Magrebí. Traducido por Ambrosio Huici Miranda (siglo XIII), incluidos muchos párrafos metafóricos de la poesía arabito andalusí surgidos de la imaginación de Ben al Talla y Cafar Ben Hutman, entre otros literatos, además del libro Arte de Cozina del valenciano Diego Granado, cocinero de Felipe II, configuran un gigantesco antecedente cultural que de una forma directa o velada posee un fiel reflejo en muchos de los hábitos alimenticios de estas tierras". Por mi parte, con toda  justicia debo de reconocer, que  mis  conocimientos gastronomicos, caso de poseerlos, son debido,  a los continuados consejos y a  las meritorias  y específicas confidencias que  me hacia    mi tia Maria, la hermana de mi madre, poseedora de la autentica”recepta” (receta) de la paella de la Parreta. 

***
La idea o FUNDAMENTO de la PAELLA DE LA PARRETA, tiene  como único  fin,  la divulgación de la genuina  receta,  nacida en la loada alqueria de la Parreta, que se encontraba  situada en un  luminoso lugar   del septentrión de extramuros de la ciudad de  Valencia. Además proyectamos encaminar  para  que sirva de guía y  estricta observancia de cuales son  las  materias primas  que se ajustan a  la verdadera formula de  la paella,  reina y señora de la gastronomia valenciana.
 Se  le llama paella  por que a sí  lo decidieron con acierto los ricos huertanos, y los labradores valencianos; en todo caso, paellera es la mujer que cocina la paella. Como  ocurrió con muchas de las recetas gastronómicas tradicionales, la paella germinó como un plato que condimentaban las servidumbres para los señores de las acrisoladas alquerias, consideradas autenticas mansiones rurales en el antiguo reino de Valencia. Los servidores o cocineros de los ricos huertanos, en las celebraciones más importantes, condimentaban "paella sense mànec", un  recipiente que ahora los valencianos llamamos sencillamente paella. En principio, esta  palabra designa el condimento y el recipiente;  esa confusión de significado, provocó para deshacer la ambigüedad, la lógica aparición del término "paella sense mánec". Fue en ese recipiente cóncavo donde germinó la deliciosa paella de la Parreta, la reina de la gastronomia mediterránea.
***
Solucionada estas dos  primeras  cuestiones sobre las verdaderas materias primas que deben acompañar y el nombre del recipiente y del condimento, abordaremos el anacrónico  tema de tres clases de  paellas: Las llamadas  mixtas, las multitudinarias, donde se preparan un sinfín de raciones, y de esas   otras, las  llamadas “populares” que se condimentan  con unos hierros triangulares en  el suelo de las calles. Antonio Vergara, siempre tan oportuno y certero, al respecto tiene escrito algo que viene  apropósito.- “Cocinar cualquier cosa no debe entenderse como una expresión despectiva; antes al contrario. Cocinar cualquier cosa quiere decir exactamente que los falleros  le dan menos importancia al resultado de su atrevimiento culinario que al hecho social de que mucha gente coma del mismo caldero –independientemente de su bondad-, pues creen que una paella desastrosa, una fideuà ídem, un arròs amb fesols i naps, o unas chuletas a la brasa, valen en tanto en cuanto las personas se arraciman en torno a la lumbre callejera”.
Por lo tanto todas  estas mencionadas irreverencias culinarias,  nada tienen que ver con aquellas  paellas que antaño se elaboraban con tanta solemnidad y boato. Con el rigor histórico que merece tan preciado manjar, la paella valenciana nació, en principio, para solemnizar los grandes acontecimientos de índole santoral, o familiar de los señores huertanos, después de la mano de la burguesía capitalina, se integró en los círculos artísticos y culturales de Alicante, Castellón y Valencia. Por aquellos mismos  tiempos los dueños  de tan magnas alquerías y  predios, seguían siendo en su mayoría   los herederos de aquellos caballeros que formaron   las mesnadas  que acompañaron  al rey Don Jaime I, durante la reconquista del antiguo Reino de Valencia. Esos mismos poderosos   huertanos  asumían plenamente el  célebre consejo del ensalzado  Brillat-Savarin. Siglo XVIII-XIX, el no va más del refinamiento, autor de "Fisiología del Gusto o Meditaciones de Gastronomía Trascendente": su máxima: "Convidar a una persona es encargarse de su bienestar durante todo el tiempo que esté en nuestra casa.”

La difusión de tan exquisito plato lo conseguiremos  en el mundo de la gastronomia,  entrando  con la  paella condimentada con la legítima receta de la Parreta  y  por lo tanto nos incorporaremos   con buena  salud para llegar hasta el gusto y fomentar así la cultura gastronomica a través de este plato tan singular. Acompañando a la dieta mediterránea daremos a conocer  en  todo el mundo, el plato más universal de la Comunidad Valenciana.
El nacimiento de tan singular condimento, lo debemos de situar  en el siglo XVIII, data que nos la viene a confirmar la   crónica del  Doctor Don. Gregorio Marañón, hombre justo, humanista y liberal,  considerado como uno de los más brillantes intelectuales españoles del siglo XX. Además de su erudición, destacó por su elegante estilo literario. En la década de los años cincuenta, dejaba escrito este interesante parágrafo, que sirve como veraz confirmación de la partida de nacimiento, de tan exquisito plato, ya que don Gregorio, que nunca escribía a   humos de paja,  nos  deja constancia que la paella era comida de la nobleza  y que por lo tanto como rico manjar era obsequiada  a los más ilustres visitantes del viejo  Reino de Valencia.- 
“En todas las tierras valencianas  reina, con rutilante y variada gloria, la paella. Maravillosa es la valenciana. Nadie puede poner reparos a su calidad, que se mantiene sin desmayos a través de los siglos: desde los días en que un embajador de Luis XIV (1638-1715), sabio en todas las artes culinarias, moría, empero, a los tres días de desembarcar, ahíto de paella valenciana, hasta nuestros horas  de hoy, en  que uno de los grandes cirujanos de América me confió que por una paella  como la que acababa de degustar en Valencia cambiaria todo el Museo del Prado (...)". 

Hay que  recordar que en pleno  siglo dieciochesco, las   paellas se condimentaban  en unas artísticas  cocinas recubiertas con artísticos azulejos. Otra  muestra de la importancia que concedía la nobleza capitalina y la huertana  a la gastronomía autóctona en esa centuria, nos lo prueban las señoriales cocinas  todas éllas de una gran belleza, decoradas artísticamente con policromados azulejos procedentes de entre otros lugares de la ciudad de Alcora, donde se encuentra la Real Fábrica de Loza y Porcelana que fundó en 1727 el Conde de Aranda en esta ciudad castellonense; o bien de la no menos famosa cerámica originaria de Manises, o Paterna: azulejos fabricados diestramente con pigmentos y polvo de vidrio sobre arcilla, repletas de escenas culinarias, y ornamentos religiosos donde sus paneles representaban por lo general personajes con vestimentas de aquellos siglos. Estas vistosísimas cocinas exhibían en sus artísticos azulejos un amplio muestrario de utensilios típicos propios  usados en  las mismas. En el Museo Nacional de Cerámica "González Martí" (Palacio del Marqués de Dos Aguas), Valencia, en el segundo piso se ha reconstituido una de esas artísticas cocinas valencianas, igualmente  se exhibe otra cocina basada del siglo XVIII valenciano, ha sido reconstruida en su totalidad en el Museo de Artes Decorativas en Madrid. En  parecida  cocina  es donde germinó la Paella en la alqueria de la Parreta. Posteriormente en otras   más modestas para condimentarla  se adaptaron “els ferros” o trébedes, aro, o triángulo de hierro, que es con lo que ahora   se condimentan toda clase de paellas. Más modernamente se utilizan los nuevos aparatos de gas. 
***
Ingredientes naturales, únicos e inalterables, arroz, aceite de oliva virgen, pollo, conejo, ferraura o judía verde ancha, garrafón, judía o tavella, tomate natural, pimentón rojo dulce molido, azafrán de hebras, agua, infusión de romero. 
PAELLA DE LA PARRETA  O PAELLA VALENCIANA 
ESTRICTOS Y EXACTOS INGREDIENTES 
(Para 4 personas):
300 gr. Arros Bomba, Senia, o Bahia.
600 gr. de Pollo 
500 gr. de Conejo 
250 gr. de Bajoca (judía verde ancha) 
200 gr. de Garrofó (judía blanca ancha) 
100 gr. de Tavella (judía blanca)
100 gr. de Tomate natural
100CC.de Aceite de oliva virgen 
Azafrán hebras
Sal 
Pimentón colorado dulce
Agua.
Infusión de Romero. (No coloquen tal cual  la rama de romero en la paella, hace vulgar y, sus briznas  desagradan al buen  gourmet).  
***
Todo lo tendremos apunto y  limpio, excepto el arroz que no se enjuaga. Aparte tendremos el agua templada  con infusión de romero, sustituto natural de los caracoles. Los arroces de entre todas clases, el grano de tamaño medio es el más recomendado para la elaboración de la paella de la Parreta. 

1. -Colocaremos    la paella  bien estabilizada es decir que siente bien sobre las trébedes, o mecanismo de gas, esta  función es fundamental   para que luego quede bien distribuido el arroz y  hierba  de igual manera  por  todo el recipiente. Como medida preventiva espolvorearemos sal, por el borde exterior para evitar que se nos pueda quemar el receptáculo.
2.-Rociaremos  el aceite en frío  para que  este  “moje” solo el centro  de la paella, de esa manera se demuestra  que el recipiente se encuentra bien nivelado, y que la cantidad del aceite es la debida.
3.-Se enciende el fuego, se  calienta el aceite (fuego lento), se extiende el aceite. Cuando empieza a humear, pondremos  la sal, y lo removeremos con rapidez  para que quede mezclados el aceite y la sal,  esta   operación es muy importante  para  que después cuando pongamos a sofreír no  salpique. 
4. – Con fuego lento, pondremos en la paella  la carne de  pollo y conejo troceado ligeramente salados   (trozos no grades), para que estas absorban el sabor del aceite y de la sal,  hasta que queden dorados (procurando comenzar por la parte de la piel), las carnes estarán siempre a la vista pero nunca secas.  La carne es uno de los alimentos  que le da el sabor, pero quien  después proporciona las delicias  al paladar son  el arroz y las verduras. 
5. -Si cuando sofreímos las carnes las llamas del fuego nos parecen  excesivas rebajaremos la intensidad del fuego (Podemos espolvorear con sal los espacios libres del fondo de la paella. La importancia de  que toda la carne esté convenientemente dorada, dependerá mucho en el sabor final tanto de los granos  del arroz  como las verduras.
6. –Se aparta las carnes a los lados de la paella (con menos fuego) y  en el centro se verterá todo el contenido de verduras (judías verdes anchas, el garrofó y la tabella). Se  sofreirá bien las verduras dándoles vueltas constantemente (tres, a seis minutos,) 
7.-Nuevamente haremos un hueco en el centro de la paella y  añadiremos  el tomate natural, bien fraccionado (nada de turmix). El tomate originario de Méjico,  empieza  a usarse en la paella valenciana,  en salsas y otras clases de aderezos en el s.XVIII. Removeremos el tomate insistentemente   con la paleta para que quede bien frito y el arroz  no quede después blando.
8.- Añadiremos dos cucharadas de pimentón colorado  dulce, que se revolverá (durante un minuto) para evitar que se apiñe, o que se  nos pueda quemar o  apelotonar, por lo cual resultaría  de un gusto desagradable. 
9.-Añadiremos rápidamente  agua templada hasta alcanzar el caldo  próximo al borde mismo de la  paella. Previamente  habremos vertido  la infusión de romero (Deshacemos un mito ancestral, por todas las pruebas realizadas estamos en condiciones de asegurar que  toda el agua potable  es buena para condimentar la paella). 
10.-Pondremos las hebras de azafrán que deben secarse, no tostarse, le dará grato color y sabor.
11.  Dejáramos   hervir aproximadamente entre treinta y cinco  y cuarenta y cinco minutos más o menos  para que queden adsorbidos los delicados   sabores por el arroz y las  verduras.
12.- Levantada la  ebullición, continuar hirviendo pero a fuego lento para que continúen  empapándose de  todos los sabores naturales.
13-. Cuando nuevamente   hierva  el agua, su  medida exacta es  alcanzar  los remaches posteriores de las   asas. Si el caldo ha bajado de los niveles recomendados, puede añadirse un poco más de agua.
14.- Es ahora un  buen momento para probar el caldo y ver si hace falta añadir sal. El caldo lo debemos de encontrar gustoso. Ligerísimamente  salado, ya que el arroz durante la cocción, absorberá parte de la sal.
15.- Mojar nuevamente (caldo), hasta los remaches  de las asas del recipiente.  
16.  Los arroces de entre todos  los tipos,  el grano de tamaño medio es el más recomendable para cocinarlo en paella valenciana. Este arroz cuece en un tiempo suficiente y apropiado para armonizar con los sabores de las materias primas sin excesos, en una justa medida.  -Poner el arroz, que lo colocaremos formando   un caballón  que ocupará el  diámetro de la paella,  hemos de procurar que   sobresalga  el arroz  ligeramente por encima del caldo; se distribuye rápidamente  el arroz por todo el recipiente, terminado de realizarlo,  no se volverá a remover. 
17. El mencionado caballón (saliente) es una manera sencilla  de acertar la cantidad de arroz  para cualquier tamaño de paella.   Debemos de  procurar  que no queden granos de arroz sobre la carne o la verdura sin estar sumergidos en el caldo, se mantendrá de 6,  a 8, minutos. El  fuego  en esos momentos será muy vivo, seguidamente se rebajara su intensidad hasta que el arroz  lo encontremos  cocido.
18. En estos momentos el caldo quedará reducido a   menos de  la mitad. Como medida preventiva tendremos siempre agua  a parte (templada),   por si acaso  nos vemos obligados añadir.
19. El arroz nos quedará  listo, entre veinte, y veinticinco   minutos. 
20. El arroz  no debe quedar caldoso. Si se agarra  ligeramente en el fondo de la paella, se le  llama  “socarrat”,  este arroz,  según  en  opinión de algunos comensales es   el que tiene  mejor sabor (cuestión discutible). Tanto si el arroz nos parece que está casi cocido pero todavía nos  queda  mucho caldo, o por si al contrario el arroz continua estando duro  bajaremos la intensidad del  fuego y  a fuego lento lo mantendremos  hasta que nos quede evaporado el caldo.
21. Si los granos de arriba, los encontráramos  resecos por perder antes el agua que los recubría, los terminaremos de hacer,  dejándolos    reposar  en lugar a ser posible húmedo. 
 Nota.- En la antigüedad se  retiraba  del fuego la paella y se  colocaba a reposo sobre el círculo  del suelo arenoso cercano al pozo. 
  
En  el Fundamento de la Paella de la Parreta,   no se acepta en su elaboración el empleo de la palabra truco por posible concomitancia con engaño, pues todas  las materias primas que se emplean para la elaboración de este  plato serán naturales e impolutas. Por el origen de esta  comida, su elaboración solo admite  la consideración de arte efímero. 
Mi tía, la  hermana de mi madre, la persona que  conocía todos los secretos de la receta,  me dijo esto para mí,  tan trascendental.- “Que esta fórmula  nació como  todo plato regional: de la conjunción de los alimentos que proporcionaba la mencionada alqueria. Arroz, guisantes, tomates, pollos y conejos que se criaban en  este predio, así como una amplia variedad de judías verdes. Para completar la suculencia de este guiso se procuraba  el aceite de oliva, característico de la  hondonada  mediterránea”.
Disponen de  mi autorización, para que puedan mostrar, comentar, etc, estos  fragmentos.
Atentamente.
Fdo.- Juan B. Viñals Cebriá.
AVISO LEGAL: 
Esta información es privada y confidencial y esta dirigida únicamente a su destinatario. Si usted no es el destinatario original de este mensaje y por este medio pudo acceder a dicha información por favor elimine el mensaje. La distribución o copia de este mensaje esta estrictamente prohibida. Esta comunicación es solo para propósitos de información y no deberian ser considerados como una declaración oficial del autor. La transmision de e-mails no garantiza que el correo electrónico sea seguro o libre de error. Por consiguiente, no manifestamos que esta informacion sea completa o precisa. Toda informacion esta sujeta a alterarse sin previo aviso.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>A TODOS LOS QUE SE INTERESAREN  POR LA GENUINA  PAELLA VALENCIANA.</p>
<p>FUNDAMENTO DE LA PAELLA VALENCIANA<br />
(Fragmentos)<br />
Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción total o parcial, por cualquier medio, sin autorización escrita del autor Juan B. Viñals Cebriá. Inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual, V.- 1-08-2007.</p>
<p>Según podemos  saber por medio de la Agencia Valenciana del Turisme.-La gastronomia valenciana está basada históricamente  en,- &#8220;Los diez libros de agricultura del famoso Columela, el Libro de Cocina del romano Apicio, las Etimologías de San Isidoro (siglo VIII), el Libro de Cocina Hispano- Magrebí. Traducido por Ambrosio Huici Miranda (siglo XIII), incluidos muchos párrafos metafóricos de la poesía arabito andalusí surgidos de la imaginación de Ben al Talla y Cafar Ben Hutman, entre otros literatos, además del libro Arte de Cozina del valenciano Diego Granado, cocinero de Felipe II, configuran un gigantesco antecedente cultural que de una forma directa o velada posee un fiel reflejo en muchos de los hábitos alimenticios de estas tierras&#8221;. Por mi parte, con toda  justicia debo de reconocer, que  mis  conocimientos gastronomicos, caso de poseerlos, son debido,  a los continuados consejos y a  las meritorias  y específicas confidencias que  me hacia    mi tia Maria, la hermana de mi madre, poseedora de la autentica”recepta” (receta) de la paella de la Parreta. </p>
<p>***<br />
La idea o FUNDAMENTO de la PAELLA DE LA PARRETA, tiene  como único  fin,  la divulgación de la genuina  receta,  nacida en la loada alqueria de la Parreta, que se encontraba  situada en un  luminoso lugar   del septentrión de extramuros de la ciudad de  Valencia. Además proyectamos encaminar  para  que sirva de guía y  estricta observancia de cuales son  las  materias primas  que se ajustan a  la verdadera formula de  la paella,  reina y señora de la gastronomia valenciana.<br />
 Se  le llama paella  por que a sí  lo decidieron con acierto los ricos huertanos, y los labradores valencianos; en todo caso, paellera es la mujer que cocina la paella. Como  ocurrió con muchas de las recetas gastronómicas tradicionales, la paella germinó como un plato que condimentaban las servidumbres para los señores de las acrisoladas alquerias, consideradas autenticas mansiones rurales en el antiguo reino de Valencia. Los servidores o cocineros de los ricos huertanos, en las celebraciones más importantes, condimentaban &#8220;paella sense mànec&#8221;, un  recipiente que ahora los valencianos llamamos sencillamente paella. En principio, esta  palabra designa el condimento y el recipiente;  esa confusión de significado, provocó para deshacer la ambigüedad, la lógica aparición del término &#8220;paella sense mánec&#8221;. Fue en ese recipiente cóncavo donde germinó la deliciosa paella de la Parreta, la reina de la gastronomia mediterránea.<br />
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Solucionada estas dos  primeras  cuestiones sobre las verdaderas materias primas que deben acompañar y el nombre del recipiente y del condimento, abordaremos el anacrónico  tema de tres clases de  paellas: Las llamadas  mixtas, las multitudinarias, donde se preparan un sinfín de raciones, y de esas   otras, las  llamadas “populares” que se condimentan  con unos hierros triangulares en  el suelo de las calles. Antonio Vergara, siempre tan oportuno y certero, al respecto tiene escrito algo que viene  apropósito.- “Cocinar cualquier cosa no debe entenderse como una expresión despectiva; antes al contrario. Cocinar cualquier cosa quiere decir exactamente que los falleros  le dan menos importancia al resultado de su atrevimiento culinario que al hecho social de que mucha gente coma del mismo caldero –independientemente de su bondad-, pues creen que una paella desastrosa, una fideuà ídem, un arròs amb fesols i naps, o unas chuletas a la brasa, valen en tanto en cuanto las personas se arraciman en torno a la lumbre callejera”.<br />
Por lo tanto todas  estas mencionadas irreverencias culinarias,  nada tienen que ver con aquellas  paellas que antaño se elaboraban con tanta solemnidad y boato. Con el rigor histórico que merece tan preciado manjar, la paella valenciana nació, en principio, para solemnizar los grandes acontecimientos de índole santoral, o familiar de los señores huertanos, después de la mano de la burguesía capitalina, se integró en los círculos artísticos y culturales de Alicante, Castellón y Valencia. Por aquellos mismos  tiempos los dueños  de tan magnas alquerías y  predios, seguían siendo en su mayoría   los herederos de aquellos caballeros que formaron   las mesnadas  que acompañaron  al rey Don Jaime I, durante la reconquista del antiguo Reino de Valencia. Esos mismos poderosos   huertanos  asumían plenamente el  célebre consejo del ensalzado  Brillat-Savarin. Siglo XVIII-XIX, el no va más del refinamiento, autor de &#8220;Fisiología del Gusto o Meditaciones de Gastronomía Trascendente&#8221;: su máxima: &#8220;Convidar a una persona es encargarse de su bienestar durante todo el tiempo que esté en nuestra casa.”</p>
<p>La difusión de tan exquisito plato lo conseguiremos  en el mundo de la gastronomia,  entrando  con la  paella condimentada con la legítima receta de la Parreta  y  por lo tanto nos incorporaremos   con buena  salud para llegar hasta el gusto y fomentar así la cultura gastronomica a través de este plato tan singular. Acompañando a la dieta mediterránea daremos a conocer  en  todo el mundo, el plato más universal de la Comunidad Valenciana.<br />
El nacimiento de tan singular condimento, lo debemos de situar  en el siglo XVIII, data que nos la viene a confirmar la   crónica del  Doctor Don. Gregorio Marañón, hombre justo, humanista y liberal,  considerado como uno de los más brillantes intelectuales españoles del siglo XX. Además de su erudición, destacó por su elegante estilo literario. En la década de los años cincuenta, dejaba escrito este interesante parágrafo, que sirve como veraz confirmación de la partida de nacimiento, de tan exquisito plato, ya que don Gregorio, que nunca escribía a   humos de paja,  nos  deja constancia que la paella era comida de la nobleza  y que por lo tanto como rico manjar era obsequiada  a los más ilustres visitantes del viejo  Reino de Valencia.-<br />
“En todas las tierras valencianas  reina, con rutilante y variada gloria, la paella. Maravillosa es la valenciana. Nadie puede poner reparos a su calidad, que se mantiene sin desmayos a través de los siglos: desde los días en que un embajador de Luis XIV (1638-1715), sabio en todas las artes culinarias, moría, empero, a los tres días de desembarcar, ahíto de paella valenciana, hasta nuestros horas  de hoy, en  que uno de los grandes cirujanos de América me confió que por una paella  como la que acababa de degustar en Valencia cambiaria todo el Museo del Prado (&#8230;)&#8221;. </p>
<p>Hay que  recordar que en pleno  siglo dieciochesco, las   paellas se condimentaban  en unas artísticas  cocinas recubiertas con artísticos azulejos. Otra  muestra de la importancia que concedía la nobleza capitalina y la huertana  a la gastronomía autóctona en esa centuria, nos lo prueban las señoriales cocinas  todas éllas de una gran belleza, decoradas artísticamente con policromados azulejos procedentes de entre otros lugares de la ciudad de Alcora, donde se encuentra la Real Fábrica de Loza y Porcelana que fundó en 1727 el Conde de Aranda en esta ciudad castellonense; o bien de la no menos famosa cerámica originaria de Manises, o Paterna: azulejos fabricados diestramente con pigmentos y polvo de vidrio sobre arcilla, repletas de escenas culinarias, y ornamentos religiosos donde sus paneles representaban por lo general personajes con vestimentas de aquellos siglos. Estas vistosísimas cocinas exhibían en sus artísticos azulejos un amplio muestrario de utensilios típicos propios  usados en  las mismas. En el Museo Nacional de Cerámica &#8220;González Martí&#8221; (Palacio del Marqués de Dos Aguas), Valencia, en el segundo piso se ha reconstituido una de esas artísticas cocinas valencianas, igualmente  se exhibe otra cocina basada del siglo XVIII valenciano, ha sido reconstruida en su totalidad en el Museo de Artes Decorativas en Madrid. En  parecida  cocina  es donde germinó la Paella en la alqueria de la Parreta. Posteriormente en otras   más modestas para condimentarla  se adaptaron “els ferros” o trébedes, aro, o triángulo de hierro, que es con lo que ahora   se condimentan toda clase de paellas. Más modernamente se utilizan los nuevos aparatos de gas.<br />
***<br />
Ingredientes naturales, únicos e inalterables, arroz, aceite de oliva virgen, pollo, conejo, ferraura o judía verde ancha, garrafón, judía o tavella, tomate natural, pimentón rojo dulce molido, azafrán de hebras, agua, infusión de romero.<br />
PAELLA DE LA PARRETA  O PAELLA VALENCIANA<br />
ESTRICTOS Y EXACTOS INGREDIENTES<br />
(Para 4 personas):<br />
300 gr. Arros Bomba, Senia, o Bahia.<br />
600 gr. de Pollo<br />
500 gr. de Conejo<br />
250 gr. de Bajoca (judía verde ancha)<br />
200 gr. de Garrofó (judía blanca ancha)<br />
100 gr. de Tavella (judía blanca)<br />
100 gr. de Tomate natural<br />
100CC.de Aceite de oliva virgen<br />
Azafrán hebras<br />
Sal<br />
Pimentón colorado dulce<br />
Agua.<br />
Infusión de Romero. (No coloquen tal cual  la rama de romero en la paella, hace vulgar y, sus briznas  desagradan al buen  gourmet).<br />
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Todo lo tendremos apunto y  limpio, excepto el arroz que no se enjuaga. Aparte tendremos el agua templada  con infusión de romero, sustituto natural de los caracoles. Los arroces de entre todas clases, el grano de tamaño medio es el más recomendado para la elaboración de la paella de la Parreta. </p>
<p>1. -Colocaremos    la paella  bien estabilizada es decir que siente bien sobre las trébedes, o mecanismo de gas, esta  función es fundamental   para que luego quede bien distribuido el arroz y  hierba  de igual manera  por  todo el recipiente. Como medida preventiva espolvorearemos sal, por el borde exterior para evitar que se nos pueda quemar el receptáculo.<br />
2.-Rociaremos  el aceite en frío  para que  este  “moje” solo el centro  de la paella, de esa manera se demuestra  que el recipiente se encuentra bien nivelado, y que la cantidad del aceite es la debida.<br />
3.-Se enciende el fuego, se  calienta el aceite (fuego lento), se extiende el aceite. Cuando empieza a humear, pondremos  la sal, y lo removeremos con rapidez  para que quede mezclados el aceite y la sal,  esta   operación es muy importante  para  que después cuando pongamos a sofreír no  salpique.<br />
4. – Con fuego lento, pondremos en la paella  la carne de  pollo y conejo troceado ligeramente salados   (trozos no grades), para que estas absorban el sabor del aceite y de la sal,  hasta que queden dorados (procurando comenzar por la parte de la piel), las carnes estarán siempre a la vista pero nunca secas.  La carne es uno de los alimentos  que le da el sabor, pero quien  después proporciona las delicias  al paladar son  el arroz y las verduras.<br />
5. -Si cuando sofreímos las carnes las llamas del fuego nos parecen  excesivas rebajaremos la intensidad del fuego (Podemos espolvorear con sal los espacios libres del fondo de la paella. La importancia de  que toda la carne esté convenientemente dorada, dependerá mucho en el sabor final tanto de los granos  del arroz  como las verduras.<br />
6. –Se aparta las carnes a los lados de la paella (con menos fuego) y  en el centro se verterá todo el contenido de verduras (judías verdes anchas, el garrofó y la tabella). Se  sofreirá bien las verduras dándoles vueltas constantemente (tres, a seis minutos,)<br />
7.-Nuevamente haremos un hueco en el centro de la paella y  añadiremos  el tomate natural, bien fraccionado (nada de turmix). El tomate originario de Méjico,  empieza  a usarse en la paella valenciana,  en salsas y otras clases de aderezos en el s.XVIII. Removeremos el tomate insistentemente   con la paleta para que quede bien frito y el arroz  no quede después blando.<br />
8.- Añadiremos dos cucharadas de pimentón colorado  dulce, que se revolverá (durante un minuto) para evitar que se apiñe, o que se  nos pueda quemar o  apelotonar, por lo cual resultaría  de un gusto desagradable.<br />
9.-Añadiremos rápidamente  agua templada hasta alcanzar el caldo  próximo al borde mismo de la  paella. Previamente  habremos vertido  la infusión de romero (Deshacemos un mito ancestral, por todas las pruebas realizadas estamos en condiciones de asegurar que  toda el agua potable  es buena para condimentar la paella).<br />
10.-Pondremos las hebras de azafrán que deben secarse, no tostarse, le dará grato color y sabor.<br />
11.  Dejáramos   hervir aproximadamente entre treinta y cinco  y cuarenta y cinco minutos más o menos  para que queden adsorbidos los delicados   sabores por el arroz y las  verduras.<br />
12.- Levantada la  ebullición, continuar hirviendo pero a fuego lento para que continúen  empapándose de  todos los sabores naturales.<br />
13-. Cuando nuevamente   hierva  el agua, su  medida exacta es  alcanzar  los remaches posteriores de las   asas. Si el caldo ha bajado de los niveles recomendados, puede añadirse un poco más de agua.<br />
14.- Es ahora un  buen momento para probar el caldo y ver si hace falta añadir sal. El caldo lo debemos de encontrar gustoso. Ligerísimamente  salado, ya que el arroz durante la cocción, absorberá parte de la sal.<br />
15.- Mojar nuevamente (caldo), hasta los remaches  de las asas del recipiente.<br />
16.  Los arroces de entre todos  los tipos,  el grano de tamaño medio es el más recomendable para cocinarlo en paella valenciana. Este arroz cuece en un tiempo suficiente y apropiado para armonizar con los sabores de las materias primas sin excesos, en una justa medida.  -Poner el arroz, que lo colocaremos formando   un caballón  que ocupará el  diámetro de la paella,  hemos de procurar que   sobresalga  el arroz  ligeramente por encima del caldo; se distribuye rápidamente  el arroz por todo el recipiente, terminado de realizarlo,  no se volverá a remover.<br />
17. El mencionado caballón (saliente) es una manera sencilla  de acertar la cantidad de arroz  para cualquier tamaño de paella.   Debemos de  procurar  que no queden granos de arroz sobre la carne o la verdura sin estar sumergidos en el caldo, se mantendrá de 6,  a 8, minutos. El  fuego  en esos momentos será muy vivo, seguidamente se rebajara su intensidad hasta que el arroz  lo encontremos  cocido.<br />
18. En estos momentos el caldo quedará reducido a   menos de  la mitad. Como medida preventiva tendremos siempre agua  a parte (templada),   por si acaso  nos vemos obligados añadir.<br />
19. El arroz nos quedará  listo, entre veinte, y veinticinco   minutos.<br />
20. El arroz  no debe quedar caldoso. Si se agarra  ligeramente en el fondo de la paella, se le  llama  “socarrat”,  este arroz,  según  en  opinión de algunos comensales es   el que tiene  mejor sabor (cuestión discutible). Tanto si el arroz nos parece que está casi cocido pero todavía nos  queda  mucho caldo, o por si al contrario el arroz continua estando duro  bajaremos la intensidad del  fuego y  a fuego lento lo mantendremos  hasta que nos quede evaporado el caldo.<br />
21. Si los granos de arriba, los encontráramos  resecos por perder antes el agua que los recubría, los terminaremos de hacer,  dejándolos    reposar  en lugar a ser posible húmedo.<br />
 Nota.- En la antigüedad se  retiraba  del fuego la paella y se  colocaba a reposo sobre el círculo  del suelo arenoso cercano al pozo. </p>
<p>En  el Fundamento de la Paella de la Parreta,   no se acepta en su elaboración el empleo de la palabra truco por posible concomitancia con engaño, pues todas  las materias primas que se emplean para la elaboración de este  plato serán naturales e impolutas. Por el origen de esta  comida, su elaboración solo admite  la consideración de arte efímero.<br />
Mi tía, la  hermana de mi madre, la persona que  conocía todos los secretos de la receta,  me dijo esto para mí,  tan trascendental.- “Que esta fórmula  nació como  todo plato regional: de la conjunción de los alimentos que proporcionaba la mencionada alqueria. Arroz, guisantes, tomates, pollos y conejos que se criaban en  este predio, así como una amplia variedad de judías verdes. Para completar la suculencia de este guiso se procuraba  el aceite de oliva, característico de la  hondonada  mediterránea”.<br />
Disponen de  mi autorización, para que puedan mostrar, comentar, etc, estos  fragmentos.<br />
Atentamente.<br />
Fdo.- Juan B. Viñals Cebriá.<br />
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